Cirugía de vesícula biliar
Se quita la vesícula, no las piedras. Vía laparoscópica en la gran mayoría de los casos, con alta al día siguiente.
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Piedras en la vesícula. Muchas no dan síntomas nunca; otras producen cólico biliar, colecistitis o pancreatitis. La diferencia decide si se vigila o se opera.
La vesícula biliar es un saco que almacena y concentra la bilis que produce el hígado. Cuando esa bilis se desequilibra —demasiado colesterol, poco vaciamiento, cambios hormonales— precipita en forma de cristales que crecen hasta convertirse en cálculos. Es una de las enfermedades digestivas más frecuentes y su prevalencia aumenta con la edad, el sobrepeso, los embarazos y las pérdidas de peso muy rápidas.
Una parte importante de las personas con cálculos nunca tiene un síntoma y se entera por casualidad en un ultrasonido pedido por otra cosa. Esa situación —colelitiasis asintomática— en muchos casos se vigila, no se opera. El panorama cambia cuando aparece el primer cólico biliar: a partir de ahí, la probabilidad de nuevos episodios y de complicaciones sube de forma sostenida.
El estudio de referencia es el ultrasonido de hígado y vías biliares: es rápido, no irradia, no requiere preparación complicada y detecta cálculos con muy buena precisión. Se complementa con laboratorios de función hepática y, cuando se sospecha que una piedra pasó al conducto biliar, con estudios adicionales de la vía biliar.
Los procedimientos que pueden indicarse en este padecimiento. Cuál le corresponde a usted, si es que le corresponde alguno, se decide sobre sus estudios y su exploración.
Se quita la vesícula, no las piedras. Vía laparoscópica en la gran mayoría de los casos, con alta al día siguiente.
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Existen fármacos que disuelven ciertos cálculos de colesterol, pero su uso es muy limitado: requieren cálculos pequeños de un tipo concreto, con vesícula funcionante, el tratamiento dura meses o años, y una proporción alta de pacientes vuelve a formar piedras al suspenderlo. No son una alternativa realista a la cirugía en la mayoría de los casos.
Se ha intentado y no funciona. El problema no son las piedras sino la vesícula que las fabrica: si se deja el órgano, los cálculos vuelven. Por eso el tratamiento estándar en todo el mundo es retirar la vesícula completa.
En muchos casos, vigilar. Se valora operar cuando hay factores que aumentan el riesgo de complicación: cálculos muy grandes, vesícula calcificada, pólipos, o ciertas condiciones asociadas. Esa valoración es individual y se hace en consulta con el ultrasonido a la vista.
Reducir las grasas disminuye la frecuencia de los episodios en muchos pacientes, porque es la grasa la que hace que la vesícula se contraiga. Pero la dieta no disuelve las piedras ni elimina el riesgo de complicación: es una medida de alivio, no un tratamiento.
Una consulta con su ultrasonido o su tomografía en la mano vale más que diez búsquedas en internet. Agende por teléfono o por el formulario y le decimos qué se ve, qué significa y qué opciones tiene.