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Cirugía de vesícula biliar en Tijuana
Colecistectomía laparoscópica: extirpación de la vesícula por cálculos, cólico biliar o colecistitis, a través de cuatro incisiones de milímetros y con alta habitualmente en 24 horas.
Por qué se quita la vesícula y no sólo las piedras
Es la pregunta más frecuente en la consulta, y la respuesta es sencilla: el problema no son las piedras, es la vesícula que las fabrica. Una vesícula que ya formó cálculos seguirá formándolos, porque lo que falla es la concentración de la bilis y el vaciamiento del órgano. Vaciar el saco y dejarlo puesto garantiza que el cuadro vuelva.
La vesícula no es indispensable. Es un reservorio que concentra la bilis producida por el hígado y la suelta cuando llega grasa al intestino. Sin ella, el hígado sigue produciendo bilis, que pasa directamente al duodeno de forma continua. La mayoría de las personas hacen vida y dieta normales después de la cirugía, con un periodo de adaptación de unas semanas.
Cómo se realiza la colecistectomía laparoscópica
Bajo anestesia general se hacen cuatro incisiones pequeñas en el abdomen: una para la cámara y tres para los instrumentos. El abdomen se distiende con dióxido de carbono para crear el espacio de trabajo. Se identifican con cuidado el conducto cístico y la arteria cística, se ligan y se corta la vesícula de su lecho hepático.
El paso crítico no es cortar, es identificar. La disección del llamado triángulo hepatocístico hasta obtener una visión crítica de seguridad es lo que evita la lesión de la vía biliar principal, que es la complicación grave de esta cirugía. Cuando la inflamación impide identificar con certeza esas estructuras, la conducta correcta es convertir a cirugía abierta o cambiar de técnica, no seguir adelante a ciegas.
Qué esperar después
La cirugía dura habitualmente entre 45 y 90 minutos, según la inflamación. El alta suele darse a las 24 horas y, en casos seleccionados, el mismo día. El dolor postoperatorio es moderado y se controla con analgésicos orales; muchos pacientes refieren molestia en el hombro derecho durante uno o dos días por el gas empleado en la cirugía.
El regreso a actividades de oficina suele ocurrir entre los 7 y los 14 días, y el esfuerzo físico y el levantamiento de peso se difieren de tres a cuatro semanas. La dieta se reintroduce de forma progresiva: los primeros días sin grasa, y después se amplía según tolerancia.
Qué incluye el procedimiento
Cuándo está indicado
- Colelitiasis sintomática: cólico biliar de repetición
- Colecistitis aguda o crónica agudizada
- Pancreatitis de origen biliar, una vez resuelto el cuadro agudo
- Pólipos de vesícula por encima del tamaño de vigilancia
- Vesícula calcificada o «en porcelana»
- Coledocolitiasis, tras el manejo de la vía biliar
Técnicas y recursos
- Torre de laparoscopia con cámara de alta definición
- Insuflador de CO₂
- Energía monopolar y bipolar
- Clips de titanio o polímero
- Bolsa de extracción de pieza
- Conversión a cirugía abierta disponible siempre
Preguntas frecuentes sobre cirugía de vesícula biliar
En la mayoría de los casos, sí. Durante las primeras semanas conviene una dieta baja en grasa mientras el organismo se adapta a recibir bilis de forma continua en lugar de en descargas. Después, la mayoría de las personas vuelven a una dieta normal. Una minoría queda con tendencia a evacuaciones más blandas o con menor tolerancia a comidas muy grasosas, que habitualmente se maneja con ajustes de dieta.
Para trabajo de oficina, entre una y dos semanas es lo habitual. Para trabajo con esfuerzo físico o carga, entre tres y cuatro semanas. El dato importante no es el calendario sino la carga: levantar peso antes de tiempo es lo que produce hernias en los sitios de entrada de los instrumentos.
En la mayoría de los casos sí, aunque las adherencias de cirugías previas pueden alargar el procedimiento y aumentan la posibilidad de convertir a cirugía abierta. Eso se valora antes con la historia quirúrgica y los estudios, y se explica en la consulta preoperatoria.
No necesariamente. Los cálculos que nunca han dado síntomas y se descubrieron por casualidad pueden vigilarse en muchos pacientes. Se opera cuando ya hubo síntomas, cuando hay factores que aumentan el riesgo de complicación, o en situaciones particulares que se valoran una por una en la consulta.
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