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Cómo prepararse para una cirugía laparoscópica — Dr. Ari Salvador Salgado Rodríguez
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Cómo prepararse para una cirugía laparoscópica

Lo que se hace en las dos semanas previas influye más en el resultado de lo que la mayoría imagina. Esta es la lista, ordenada por lo que más pesa.

  • 2026-06-16
  • 7 min de lectura
  • Preparación

Los estudios preoperatorios y para qué sirven de verdad

Antes de programar se piden laboratorios —biometría, química, coagulación, grupo sanguíneo— y, según la edad y las enfermedades asociadas, electrocardiograma, radiografía de tórax o valoración cardiológica. No es papeleo: es lo que permite anticipar un problema en lugar de encontrarlo dormido en el quirófano.

Si tiene enfermedades crónicas, lleve a la consulta preoperatoria sus últimos controles: hemoglobina glucosilada si es diabético, cifras de presión si es hipertenso, estudios de función renal o hepática si los tiene. Un descontrol detectado a tiempo se corrige en semanas; encontrado el día de la cirugía, la pospone.

Los medicamentos: el punto que más problemas causa

Haga una lista completa de todo lo que toma, incluyendo lo que no considera «medicamento»: suplementos, vitaminas, herbolaria, remedios naturales. Algunos productos de herbolaria aumentan el sangrado y muchos pacientes no los mencionan porque no los consideran medicación.

El grupo crítico son los anticoagulantes y antiagregantes: warfarina, acenocumarol, apixabán, rivaroxabán, clopidogrel y aspirina. Suelen suspenderse días antes de la cirugía, pero —y esto es importante— esa suspensión se coordina con el médico que se los indicó, nunca por cuenta propia. Suspender un anticoagulante sin criterio puede ser más peligroso que la propia cirugía.

Dejar de fumar: no es un consejo de folleto

El tabaco reduce la oxigenación de los tejidos, empeora la cicatrización, aumenta las complicaciones respiratorias de la anestesia y eleva de forma medible el riesgo de que una hernia reparada vuelva a salir. Es de las pocas cosas que el paciente puede cambiar por sí mismo y que cambian el resultado.

Cuanto antes se deje, mejor, pero incluso unas semanas de abstinencia antes de la cirugía aportan beneficio. Si necesita apoyo para lograrlo, pídalo en la consulta preoperatoria: es una petición razonable y hay recursos para eso.

Los días previos y la noche anterior

Se le indicará un ayuno, habitualmente de ocho horas sin sólidos, con instrucciones específicas sobre líquidos claros. Respételo con exactitud: no es una formalidad, es seguridad anestésica. Un desayuno «pequeño» puede posponer una cirugía programada.

La noche anterior, báñese, retire esmalte de uñas y uñas postizas —el saturómetro necesita leer el color del lecho ungueal—, deje en casa joyería, piercings y lentes de contacto. Prepare ropa cómoda y holgada para el regreso. Y si le indicaron algún medicamento con un sorbo de agua la mañana de la cirugía, tómelo: la instrucción de ayuno no anula esa.

El día de la cirugía

Llegue a la hora indicada, con sus estudios, su identificación y su acompañante. El acompañante no es opcional en cirugía ambulatoria: después de una sedación o una anestesia general no puede conducir ni volver solo, y necesita a alguien con usted las primeras horas.

Antes de entrar a quirófano se le confirmará el procedimiento y el sitio, y se revisará el consentimiento informado. Ese es el momento de preguntar lo que quedó pendiente. Si algo no le quedó claro —qué se va a hacer, qué riesgos hay, qué esperar después—, pregúntelo ahí. Nadie serio se molesta por eso.

Prepare también el regreso a casa

Es la parte que menos se planea y la que más se agradece. Tenga en casa los analgésicos indicados comprados de antemano, comida sencilla lista para los primeros días, y resuelto quién le ayuda con las tareas que impliquen esfuerzo durante las primeras semanas.

Pregunte antes, no después: cuándo puede bañarse, cuándo puede conducir, cuándo puede regresar al trabajo, cuánto peso puede levantar y cuándo es la cita de revisión. Esa información se entrega por escrito al alta, junto con las señales por las que debe llamar sin esperar.

Este artículo es informativo y no sustituye la consulta médica. Para que se revise su caso concreto, traiga sus estudios al consultorio o llame al (664) 108-6258.
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